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The funk is back

19 octubre, 2011

Como esos mundos imaginarios que inventan en sus canciones, el recital que trajo de vuelta a Illya Kuryaki & The Valderramas fue un viaje extraordinario: por lo aborigen del chaco, lo oriental exótico, por la raza brava latina y lo blanco-sajón del funk. Después de un día lluvioso, el sol iluminó el anfiteatro de Puerto Madero, anticipando la explosión solar que se avecinaba. El barro del campo justo enfrente del escenario se ablandaba y, al mejor estilo Woodstock con todas las zapatillas embarradas, la espera no ayudaba a la ansiedad.

IKV a fondo.

El reloj marcó 10. Después de diez años, faltaban solo diez segundo para el regreso. Y luego de la cuenta regresiva, un sonido penetrante hizo vibrar los cuerpos de los espectadores mientras la banda iba subiendo al escenario.  Finalmente Dante Spinetta y Emma Horvilleur subieron al escenario y el público estalló. Primero nos invitaron a ir de vacaciones al “Chaco”, para luego advertirnos que el “Apocalipsis Wow” estaba cerca y que no hay ninguna ley que nos pueda salvar de eso. Después de dar un paseo por la casa jaguar, llegó una de mis canciones favoritas “Jugo”. Funk vibrante y bailarín, los IKV con guitarra al hombre se movieron al mejor estilo Prince.

La luna corría las nubes del cielo y en el escenario sonaba “Latin Geisha” con sus sueños en el jardín. Otra de mis favoritas sonó luego: “Expedición al Klama Hama”, pero la mejor fue “Virgen de riña”.  Entre dulce y mística, entre acústica y power-ballad unos de los highlights de la noche. Casí un rock metal continuó con “Mi chevy y mis franciscanas” para después bajar los decibeles con “Trewa”. La primera parte del show término con el tándem “Jeniffer del Estero” y “Coolo” que convirtieron el lodasal en una verdadera pista de baile.

El bonus track empezó con dos baladas de las que los IKV son especialistas: “Ruégame” y “Abismo”. Quiero un pogo como el de los noventa dijo Dante y finalmente cantaron una canción pedida por el público desde que promediaba el show: “Remisero”. El pogo se hizo realidad. Y a la gente no le importó embarrarse para festejar. El show cerró con uno de sus mayores éxitos “Abarajame”, para terminar cantando todos juntos el nombre de la banda en loop.

Puro estilo IKV

Su estilo merece un párrafo aparte. Como la mezcla que representa su música, su vestuario es fiel a ese concepto. Guitarra y bajo parecían salidos de las cavernas con chalecos de piel grandes y hasta el piso. El tecladista encapuchado parecía ir al futuro donde solo música electrónica puede sonar. Las “kuriaks”, como Emma llamó a las coristas, eran una mezcla de cantantes de jazz old school y geishas provenientes de Japón con un inmenso rodete sobre sus cabezas. Y los frontmen apostaron por el negro, pero en dos versiones distintas. Dante pantalón y camisa negra, que por detrás explotaba en brillos y lentejuelas con la palabra amor bien grande, remitiéndome a los carnavales rioplatenses. Emma era un cowboy todo de cuero, musculosa y pantalón ajustado, con flecos a los costados de las piernas de color blanco.

Fin del show

Con promesa de nuevo disco en 2012 la espera valió la pena. Los IKV están de vuelta.

Max Bensimon.

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One Comment leave one →
  1. 24 octubre, 2011 1:27 pm

    El vestuario fue realizado en colaboración con la marca AY Not Dead. Más data 🙂

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